viernes, 5 de marzo de 2010

¡SILENCIO!

¡SILENCIO!


"Yo no sé dónde estás, pero te busco,
en la noche te busco y mi alma sueña".
(A José Luis Hidalgo 1919-1947)



El silencio, misterioso de la vida,
brota limpio de luz en el momento
de nombrar a la rosa por su nombre,
a la virgen sellarla desde dentro,
a la noche dormir su intimidad
sin reproches de cálidos secretos.
El silencio es un vaso de cristal.
Si se rompe la magia del respeto,
escucharlo. Tocad con la yema
de los dedos, mejor, labio de beso
en la frente de leve pluma alada.
De puntillas, rozar tan sólo el suelo,
sólo el aire del suelo, sólo el aire.
Lo pequeño se agranda ante el silencio
(paréntesis cerrado de lo eterno).
Se confirma que Dios creó en silencio
el rumor de las olas por la noche,
por la noche: el latido del tiempo,
el diálogo luz-morse con estrellas,
monólogos del "yo" clarividente,
la deslizada brisa entre las hojas,
la sonrisa del rictus sin espejo,
el vuelo del gorrión asustadizo,
el grosor de la espiga en crecimiento,
y algunas otras cosas. Por la noche,
se confirma que Dios creó el silencio
del rocío, pendientes de ojo en llanto,
de la nieve volando sin el cuerpo,
del mismo silencio de las almas.
Lo pequeño se agranda ante el silencio
en silencio de hormiga y vuelo de ángel.
Cuando encuentre el silencio que he perdido
por la calle, mercado sin concierto
alguno, limpiaré la desbordante
propaganda sin límites funestos.
Seguro que el silencio necesario,
herido de accidente y desconcierto,
se desangra entre esquinas sin respaldo,
mutilado, con labios de cemento,
agrietado, sin lágrimas de asfalto.
Lo encontraré entre el húmedo silencio
pegajoso de iglesia-catedral
románica? Ignoro el paradero.
Preguntaré al silencio transparente
de la catedral gótica. Pregunto:
¿cómo puedo dormir el pensamiento,
pensando, sin poder, en los aullidos
lastimeros, constantes del silencio?
Acaba de morir por sobredosis
de motores sin sordina, sin respeto,
a la luz enclaustrada en densa niebla
masticable: sabor a estercolero.
¿Cómo puede volar la pluma parda
oyendo los disparos en el cielo,
en el aire, en el parque de los niños?
Concierto de disparos sin concierto.
Lo hemos matado. Blancas ambulancias
lo confirman con prisas de reflejos
circulares de luz sanguinolenta.
Lo desmienten azules reflectores
con berridos de grávidas sirenas.
Lo confirman. Desmienten. Patrulleros.
Confirman. Lo desmienten. Ambulancias.
¡Silencio! ¡Por favor! ¡Stop! ¡Silencio!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(Lo hemos matado. Yo, tú, el, nosotros.
De puntillas, rozar tan sólo el suelo,
sólo el aire del suelo. Sólo el aire.)

angarmar

(Poema sacado de la obra: "HOGUERAS ETERNAS")

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