martes, 9 de marzo de 2010

CALCÉ LA TALLA DE HOMBRE

CALCÉ LA TALLA DE HOMBRE


"Nunca me cansaré mi oficio de hombre".
(A Jaime Torres Bodet 1902-1974)




Calcé la talla de hombre
como la espiga a punto de ser doncella,
como el relámpago a punto de rasgar la virginidad del espacio,
como la luna a punto de televisar a Dios,
como el capullo a punto de ser doncel,
como el rayo a punto de asesinar al ciprés,
como la nieve a punto de estrenar traje de novia,
como el trueno a punto de destornillar la tierra,
como la rosa a punto de estallar en un mar de sangre,
como la sangre a punto de ahogar un beso,
como el río a punto de morir en el mar,
como la noche a punto de estallar en una palmera de fuegos artificiales,
como la fuente a punto de apagar una hoguera en la garganta,
como la naranja a punto de comprar una amistad a precio de oro,
como las campanas a punto de declarar el fuego del hogar,
como la novicia a punto de abrir el sagrario con el "sí" del alma.

Pero, se rompieron los zapatos,
que calcé con talla de hombre
de tato deambular,
de tanto andar caminos,
de tanto escalar montañas,
de tanto dejar la carne entre alambradas,
de tanto refugiarme entre trincheras,
de tanto amar con odio,
de tanto sonreír sin ganas,
de tanto mentir verdades,
de tanto brillar apagando luces,
de tanto custodiar secretos a voces.

Quisiera calzar talla de niño:
para llorar por algo,
para sonreír el vuelo de una mosca,
para escuchar un cuento,
para estudiar el brillo de la inocencia,
para escribir a los Reyes Magos,
para estrenar zapatos nuevos,
para descubrir los colores del arco iris,
para fijarme cómo crecen las semillas,
para aprender la ortografía del hombre,
para memorizar el "Padre nuestro",
para morir viviendo en blanco ataúd de cristal.


angarmar

(Poema sacado de la obra "HOGUERAS ETERNAS")

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