domingo, 7 de marzo de 2010

SIEMPRE NOS ESPERA ÉL

SIEMPRE, NOS ESPERA ÉL


"Escribió y,en el tintero,
dejó lo que quiso hacer
por hacer lo que quisieron:
y se fue".
(A César González Ruano 1902-1966)




Cuando viajamos a la hora exacta,
siempre, nos espera ÉL.
ÉL nos espera en el andén.
ÉL carga con las maletas:
ÉL, maletero.
(Si me apuras, desempeña el oficio de taxista.)
ÉL, taxista.
ÉL pica los billetes:
ÉL, interventor.


Cuando viajamos a la hora exacta,
siempre, nos espera ÉL.
Pero, no le demos nuestra dirección,
porque los semáforos enloquecen guiñando los ojos,
porque los policías ponen multas a las persianas abiertas de los bloques,
porque el carnet de conducir sólo sirve para baile de disfraces,
porque las señales de tráfico juegan: a cómo salir del laberinto,
porque las lineas de cebra son partituras en clave de fa en cuarta,
porque el "Stop" es un "Chupachús" de adorno.

Con ÉL no existe "Stop": sólo vía libre,
sin miedo a que se cierren los pasos a nivel,
sin miedo a que una curva cerrada esté oxidada,
sin miedo a que el timón se convierta en ruleta de fortuna,
sin miedo a que el pie derecho pise el freno por el acelerador
o el acelerador por el freno.

Cuando viajamos a la hora exacta,
siempre, nos espera ÉL,
como el botones en un hotel de cinco estrellas,
como la nieve sobre las altas cumbres,
como el mayordomo en una mansión,
como la sombra en día soleado,
como el fuego en la fragua.

Cuando viajamos a la hora exacta,
siempre, nos espera ÉL.
Despreocúpate si cerraste el gas.
Despreocúpate si conectaste la alarma.
Despreocúpate si te despediste de todos los amigos.
Despreocúpate si guardaste suficientes mudas en la maleta.

Eso sí,
no te olvides de viajar
con lustrosos zapatos,
con uñas limpias, con pelo cortado,
(si luces bigote, recortado),
con traje recién planchado;
porque te lo digo
y me lo repito por última vez:
Cuando viajamos a la hora exacta,
SIEMPRE, NOS ESPERA ÉL.

angarmar

(Poema sacado de la obra "HOGUERAS ETERNAS")

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