PIEDRA SIN ROSTRO
"Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió y rompió todos sus versos".
(A Blas de Otero 1916-1979)
Si las rosas se desangran (entre espinas) de dolor,
¿para qué penar?
Si el corazón del mundo marca (sólo) odio y rencor,
¿para qué amar?
Si los labios de la tierra se agrietan de calor,
¿para qué llorar?
Si los ciegos ensayan sinfonías al ritmo de un bastón,
¿para qué mirar?
Si las campanas de la iglesia se arrodillan en oración,
¿para qué rezar?
Si los niños aprenden que no es pecado matar a un ruiseñor,
¿para qué estudiar?
Si la fuente resucita en un río-torrente de canción,
¿para qué cantar?
Si la minoría en el aborto no pesa su opinión,
¿para qué votar?
Si en los parques se violan azucenas en plena flor-estación,
¿para qué soñar?
Si las huelgas solucionan el ritmo de una Nación,
¿para qué dialogar?
Si el arco iris ya no brilla por la contaminación,
¿para qué pintar?
Si el pecado no es pecado y el amor ya no es amor,
¿para qué confesar?
Si los perros tienen alma, cementerio y escalafón,
¿para qué ladrar?
Si el odio se mata con sangre y el amor con un adiós,
¿para qué amar?
Si los gorriones (de frío) no piensan en calefacción,
¿para qué nevar?
Si la muerte come en nuestra mesa el pan de bendición,
¿para qué perdonar?
Si la nieve ya no es blanca y no es negro el carbón,
¿para qué comulgar?
Si la moda no es mentira y la estafa es comprensión,
¿para qué hablar?
Si los almendros se visten en primavera de nieve,
¿para qué lavar?
Si el infierno no existe y en el cielo no cabe un alma más,
¿para qué callar?
Prefiero morir.
angarmar
(Poema sacado de la obra "HOGUERAS ETERNAS IV")
No hay comentarios:
Publicar un comentario