miércoles, 24 de febrero de 2010

EL SORDOMUDO

EL SORDOMUDO


Le ofrecí mi amistad,
estrechándole la mano.
El me contestó con gestos:
"Yo-quie-ro-ser-tu-her-ma-no".

Entendí perfectamente
el símbolo de su llanto.
Mariposas de los dedos
se posaron en sus labios.

Lo primero que aprendí
entre tanto garabato,
después de mucho ejercicio,
fue a decir: "sí", "no", "te amo".

Alfabeto sordomudo
en mi corazón grabado,
no pude aprenderlo entero,
se me enredaban las manos.

. . . . . . . . . . .

Lo único, que me quedó,
fue tu amistad, hermano.

angarmar.

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