viernes, 19 de febrero de 2010

EL SILLÓN DE RUEDAS

EL SILLÓN DE RUEDAS
(se lo dedico a un amigo del alma
en su sillón de ruedas y a todos
los que necesitan de unas manos
amigas para poder contemplar
el paisaje.)


Pedaleas con las manos,
(ya sé, que está mal el verbo.
Pedalear, viene de pie,
como servicio de siervo.)

Quisiera ser el motor
incorporado en el centro,
en el centro de tu alma,
para que fueras leyendo
los periódicos del día,
novelas, poemas, cuentos.
Para que emplees las manos,
en dirigir el concierto
de tantos que caminamos
sin brújula y sin velero.
Para que apagues las luces
y enciendas los luceros.
Para que toques en guitarra
la canción del gondolero.
Para que inmpartas bendiciones
a los que en coche corremos.
Para que dirijas el tráfico
de los grandes servicentros.

No quiero ser el motor.
Quiero ser tu humilde siervo.
angarmar

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