sábado, 20 de febrero de 2010

EL NIÑO Y EL POTRILLO

MI POTRILLO SE LLAMA "LUCERO"

(este cuento se lo dedico con
un cariño muy especial a dos
niños (hermanos) muy listos
y muy buenos: Antonio y
Rodrigo De la Osa Fernández
y a todos los niños/as del mundo).


Al nacer, murió la madre.
Yo lo guardé en el granero,
le hice crecer con amor,
y le bauticé: "Lucero".

Pace las hierbas más frescas,
bebe en los abrevaderos,
y espanta a las mariposas
con el soplo de sus belfos.

Al llamarle por su nombre,
acude a trote ligero,
relincha una y mil veces,
hasta sentir en el cuello
la palmada de cariño
que le da su compañero.

Al llegar la oscuridad,
como si fuera un cordero,
se refugia en el establo,
para dormirse en el heno.

Con el primer canto del gallo
se despierta mi "Lucero",
y, antes de que salga el sol
(por lo más alto del cerro
después de peinar sus crines),
contempla su nacimiento.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Me viene a despertar
con su relincho y aliento,
y los dos nos vamos juntos
a galopar con el viento.

angarmar

(Nota.- Al leer el cuento a un niño/a
expliquen las palabras posibles que
no conozcan: granero, abrevadero,
belfos, establo, heno, crines,
relincho, aliento, galopar.)

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