jueves, 22 de julio de 2010

EL BAR

EL BAR

"Oye, seremos tristes, dulce señora mía.
Nadie sabrá el secreto de esta suave tristeza.
Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza,
tristes como el crepúsculo de una estación tardía".
(a Rafael Maya 1897-1980)



Las jarras transparentan la espumosa
cerveza con chispazos de oro vago,
de pie, sobre la barra, como un náufrago,
esperando una mano generosa,

de sed, de licor, de ansia contagiosa,
de subida de voz, de humo, de trago,
de blasfemia brutal, de ira, de amago,
"sí", "de órdago a la grande", ¡misteriosa!

Y, sin embargo, siento tu presencia,
Señor, entre la barra, tan sonriente,
controlándolo todo, hasta el juego
de la brisca, del mus, de la demencia.
Invítanos, Señor, tu amor caliente.
Sírvenos de ese brindis de tu fuego.

angarmar

(Recordamos el 30 aniversario de la muerte
del poeta Rafael Maya, colombiano en Hogueras
Eternas")

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